Carmen Navarro

Corría el año 1973. Cuando los centros de belleza eran aún lugares destinados a solucionar de forma rápida y sin ornamentos los problemas estéticos básicos. Cuando nadie había pensado en ir más allá. En hacer de la belleza una pasión, la máxima calidad y un profundo bienestar. Entonces llegó Carmen Navarro y lo hizo. Con valentía, ilusión y tesó...

Corría el año 1973. Cuando los centros de belleza eran aún lugares destinados a solucionar de forma rápida y sin ornamentos los problemas estéticos básicos. Cuando nadie había pensado en ir más allá. En hacer de la belleza una pasión, la máxima calidad y un profundo bienestar. Entonces llegó Carmen Navarro y lo hizo. Con valentía, ilusión y tesón, sus constantes vitales a lo largo de su prolífica carrera, formó a un nutrido equipo de esteticistas como nadie lo había hecho, pidiéndoles una premisa necesaria: que se enamoraran de la belleza y jamás se cansasen de aprender. “Cuando comencé, la belleza no estaba siquiera bien vista. Ni yo misma pensé en mi como emprendedora…” Y hoy, es la número uno. No es una esteticista, porque la palabra se queda inusualmente corta. Es una gurú en su universo con mayúsculas. Si hay alguien que conozca la piel de las mujeres (y de los hombres, que también acuden), esa es ella. “Al cliente hay que dedicarle todo el tiempo, mimos y esfuerzos, es fundamental que se relaje, que disfrute de la experiencia”, suele decir. Y es que precisamente los tratamientos, con Carmen Navarro pasaron de ser eso, tratamientos, a experiencias. A ella le debe el panorama estético el concepto de belleza integral: para sentirse bien por fuera, hay que sentirse bien por dentro. No es de extrañar que por sus manos pasen de manera incondicional, personalidades famosas del más alto nivel: actrices, políticos, modelos, presentadores de televisión, incluso ha contado entre su clientela con miembros de la realeza. ”Yo voy a Carmen” se ha convertido, durante todos estos años, en la expresión beauty de mayor prestigio, algo de lo que sentirse orgulloso. 

CALIDAD

Y junto al placer sensorial, la investigación. En sus cinco centros de Madrid y Sevilla nunca falta maquinaria y procedimientos de la última generación. Sin miedo al riesgo, Carmen busca lo mejor, siempre lo mejor, para sus clientes. No hay límites. ¿Funciona? Lo utilizará. ¿No lo hace? Seguirá buscando. Porque todos los tratamientos que se realizan en sus centros garantizan los mejores resultados y en ellos se emplean métodos y productos de extraordinaria calidad. El asesoramiento se hace "a medida", en función de un completísimo diagnóstico, de los hábitos, gustos y necesidades. Porque las cosas no llegan por casualidad. No en vano dedica parte de sus días y sus noches a, como ella dice, "estudiar". "Hay que reciclarse continuamente porque en este mundo todo se mueve de manera acelerada", dice. Y junto al equipo de esteticistas que la rodean también están los mejores especialistas de medicina estética.

BIENESTAR


Y no solo los tratamientos obtienen el 10 en distinción. Está la decoración cálida y acogedora, con materiales nobles y luces tenues, que es su sello personal: hasta el momento, los centros estéticos respiraban un aire aséptico, sufrido, casi de hospital. Sin embargo, entrar en los Centros de Carmen Navarro es penetrar en un oasis de bienestar, porque su misión es que nos olvidemos de los problemas cotidianos y hagamos un "break". Y junto a la decoración, los protocolos de actuación, ceremoniales y cuidados al máximo: los cinco sentidos disfrutan, porque ella ha sido la primera en incorporar las técnicas orientales a los tratamientos de cabina en nuestro país, tales como el masaje Kobido ( lifting facial japonés), el shiatsu, y tantos otros encargados de equilibrar los chacras y la energía. "Ir al grano" no tiene cabida jamás. Hay que solucionar, pero también hacer un paréntesis en la rutina diaria y disfrutar. Y puestos a ser pioneros, Carmen Navarro ha innovado en algo más: el contacto humano. En sus manos nadie jamás se siente abandonado. Siempre hay un tratamiento o masaje complementario, por ejemplo, mientras hace efecto una mascarilla. Y es que el objetivo es que cada instante sea único e irrepetible. Cuando uno se adentra en uno de sus centros, el estrés hay que dejarlo a un lado, y todo está pensado para que así sea: la cuidada atmósfera invita a la meditación, al cultivo del espíritu, a la concentración en el momento presente.

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Carmen Navarro Cosméticos

Una exclusiva línea cosmética de 7ª generación

Carmen Navarro. Sin más adornos, porque no los necesita. Así se llama la gama de cuidados que la profesional de la estética ha creado después de muchos años de pruebas y de investigación. La línea antes conocida como Terra Pura, está ahora mejorada y aún es más rica en potentes activos, si cabe. Por fin una gama de productos nicho en el más amplio sentido de la palabra: exclusivos, independientes, auténticos, que sitúan el énfasis en la investigación, y distribuidos en puntos de venta muy bien escogidos, ya que Carmen Navarro estará disponible en numerosos centros de estética, resorts y spas de lujo a nivel internacional. Así es como nace una cosmética destinada a ofrecer los cuidados más exigentes al rostro, al cuello y el escote. Por primera vez, alguien llega a la Cosmética de 7ª generación. ¿Es que hay hasta 7 generaciones de productos? Los hay. La 1ª Generación fue la cosmética tradicional; la 2ª, la inmunocosmética, en la que las fórmulas son capaces de incidir en el sistema inmunológico de la piel; la 3ª, la biotecnología, cuando la ciencia es capaz de manipular organismos y células mediante análisis biológicos, bioquímicos, toxicológicos; la 4ª, la neurocosmética o relación entre la piel y el cerebro, que ciertamente es prodigiosa; en 5º lugar, la generación nanotecnológica, en la que los activos se vehiculizan en su versión más pequeña para ser capaces de penetrar en las capas más profundas de la piel. y en el 6º puesto, la genómica: la cosmética no crea un producto para cada tipo de piel, sino para cada piel en concreto, a través del estudio del ADN. Así pues, Carmen Navarro llega una más allá creando la Cosmética de 7ª Generación, la Cosmética basada en la Medicina Biológica Molecular: se trata de fórmulas de gran calidad en las que se combina la elaboración al estilo tradicional, casi a medida, con las más altas tecnologías. ¿Y cuáles son sus ventajas? Una exclusiva línea cosmética de 7ª Generación Son productos saludables: se sirven de las mejores vitaminas, proteínas, minerales y antioxidantes naturales. Son innovadores: No se estropean porque las fórmulas vienen preservadas en una atmósfera limpia que las protege de la oxidación natural. La materia prima es de máxima calidad. Conservan sus propiedades organolépticas en el tiempo, siempre preservando la cadena térmica.

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